Ya llevamos tres semanas de viaje por España y Portugal, y ya estamos en Francia donde comienza una segunda etapa de esta experiencia de investigación y disfrute de los sabores del sur occidente de Europa. Antes de seguir, me parece que es buen momento de recapitular cuales fueron esos lugares que descubrimos en diversas ciudades de la Península y que me parecen altamente recomendables para cualquier viajero que comparta la curiosidad y el ánimo gozador.
Alvaro Murillo es el dueño de este joven local, después de toda una vida dedicado a comprar material para empresas de construcción, se la jugó por compartir su pasión por los vinos mediante este espacio que está buscando abrir los paladares en un territorio que –como casi todo Cádiz- hasta ahora ha sido terreno del Jeréz. Con una muy buen selección de vinos españoles, y también con buenos productos de la zona para acompañarlos, una visita a “La Cata Ciega” puede ser una excelente oportunidad para acercarse a la riqueza y diversidad de lo que actualmente se está haciendo el mundo vitinicola español. Su apuesta también va la línea de proponer a precios razonables vinos que no están accesibles en supermercados y que pueden ser una sorpresa para quien visite su local. Parte de la notable experiencia de “La Cata Ciega” es escuchar a Alvaro compartir esa pasión que lo ha hecho iniciar este negocio, hablar entusiastamente de los vinos, de donde vienen, de cómo los ha encontrado, un gran conversador y un estupendo anfitrión que puede hacer que el aprendizaje de los vinos españoles vaya mucho más allá de lo que está en la copa. (Ribera del Río, 32. El Puerto de Santa María, Cádiz)
Como casi todo turista con presupuesto limitado habrá aprendido, lo mejor para almorzar en casi todas las ciudades del mundo son aquellos menus (o formulas) con precio definido por entrada, plato de fondo, postre o bebida. Caminando por Valencia entramos a este pequeño restaurant porque si bien su menú costaba un euro más que el de sus vecinos, incluía el postre y la bebida (que acá se estila puede ser también cerveza o una copa de vino). No esperábamos el festín gourmet que se nos deparaba. Partimos con una tapa de ensalada rusa con aceitunas verdes, acompañado de una tacita de salmorejo (una sopa fría deliciosa parecida al Gazpacho, pero sin pepino ni pimentón), luego la ensalada más rica que he probado en mi vida: una cama de hojas verdes con queso fresco, pasas, semillas de maravilla, uvas negras, circulitos de sandía y ciruela todo aderezado con Balsámico di Modena. El fondo escogí unos pimientos al horno, rellenos de bacalao y AlliOli (una especie de mayonesa con ajo…deliciosa!) y eneldo. Mi marido fue con una entrada de panqueques rellenas con mariscos y de fondo unos hojaldre de espinacas y pasas. De postre no nos cabía mucho, asi que en vez de la diversidad de tartas que Ventura –el muy amable dueño del local- nos ofreció reincidimos con las redondelas de sandía con una reducción de un vino dulce de Pedro Ximénez. Acompañamos todo esto con un tinto de verano y nos salió 9.5 € por cabeza. ¡Una maravilla! (Cuba, 60. Valencia)
![]() |
| Foto: http://www.cervezamastapapormadrid.com |
Ubicada a pocos pasos de la Puerta del Sol y en medio de un barrio tremendamente turístico esta taberna fue una excelente entrada a la manera típicamente madrileña de comer y de tomar. A pesar de su ubicación este lugar es principalmente visitado por los locales - lo que es siempre un buen signo- por sus precios razonables, su ambientación y su música flamenca, sus ricas tapas y su notablemente amable servicio. Si bien la carta es limitada –estamos hablando de un bar no de un restaurant- “La Soberbia” nos encantó porque es de esos lugares que mantienen la buena tradición de las tapas, esto es que si pides algo para tomar, te llevarán también –de regalito- algo sabroso para picotear. Su tabla de quesos y jamones y su sangría y sus ricos desayunos con crujientes tostadas de pan italiano con tomate y aceite de oliva son carta segura a buen precio. (Espoz y Mina 1, Madrid)


No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada