La ciudad de Porto es bien
conocida por sus famosos vinos fortificados, poco se habla de su historia – que
viene desde el Medioevo- y de la belleza de sus calles y paisajes. Esta pequeña
urbe en el norte de Portugal es una verdadera delicia a todos los sentidos,
pero como este blog trata de vinos me centraré en la experiencia “Porto”
bebestible.
La primera parada fue en un bar
de vinos especializado en los vinos de Porto. “Vinología” se llama el lugar y
fue creado por Jean-Philippe Duhard, un francés que hace 12 años, y enamorado
de la ciudad y sus brebajes, decidió quedarse y dedicar su negocio a celebrar y
difundir estas delicias. Un lugar muy acogedor y que se dedica especialmente a
aquellos productores que trabajan con uvas propias y no compradas a otros
agricultores. Allí decidimos compartir una cata de seis vinos que incluían las
diversas variedades que existen y que nos dio una buena idea de la complejidad
y riqueza de estos.
El vino de Porto es un vino
fortificado que se hace sólo con uvas procedentes de esta región de Portugal,
al que se le detiene su fermentación cuando sólo la mitad del azúcar de las
uvas se ha transformado en alcohol y se le agrega un 20% de brandy (destilado
de vino francés o español) alcanzando en promedio los 20° de alcohol, para
luego dejarlos envejecer en barricas de roble francés ya usadas. Dependiendo de
su tratamiento y del tipo de uva será considerado como parte de una de las tres
líneas de Vinos de Porto existentes: las blancas (de uvas blancas, que pueden
ser secos o dulces y que pasan por madera durante periodos en general cercanos
a los 5 años, por los que se les considera “vinos jóvenes” aptos para el
aparitivo), las Ruby (que se hace de cepas tintas, también con relativamente
pocos años en barricas y en su mayoría se trata de vinos dulces, afrutados y
muy sabrosos) y las Tawny que son las más populares, se hacen de uvas tintas
que descansan 10, 20, 30 o más años en madera alcanzando un maravilloso color
ambar y sabores a frutos secos, vainilla, miel y especias dulces. Casi todos
los vinos de Porto son mezclas de cepas y de distintas cosechas, pero hay una
maravillosa excepción: los vinos Vintage, que se hacen sólo con años con
producción de gran calidad, con uvas tintas de una misma cosecha –e incluso de
un mismo lugar – que no se filtran para que una vez cumplido su tiempo en
barrica continúen evolucionando en botella. Son estos vinos de Porto los más
raros y apetecidos, y existen vinos de este estilo literalmente centenarios en
varias colecciones privadas y que mientras más antiguos o raro más dinero
cuestan...







