Sé que puede ser una crueldad hablar de vinos veraniegos en pleno invierno santiaguino, pero me aprovecho de estos días con temperaturas menos crueles para contarles que es lo que se bebe cuando en Francia, España y Portugal se superan los 35°.
Francia: El Rosé Reina
El vino rosé es el rey de la temporada y eso se nota. Se nota en las tiendas, en las góndolas de los supermercados, en las propuestas de los restaurantes y hasta en los anuncios de radio con que los prestigiosos vinos de Burdeos están invitando al público a probar sus deliciosos rosados. Según me han contado por acá durante el resto del año los vinos rosé desaparecen, por lo que su consumo está culturalmente ligado a las vacaciones y el verano europeo. Tratándose de una industria tan fuerte y poderosa como la vitivinícola francesa, hay roses para todos los gustos y presupuestos y cada valle del país intenta diferenciarse con sus propios atractivos. Como estoy en la zona de Languedoc-Rosellón, me ha tocado encontrarme más con los vinos de la zona, además de los de la Carmarga y de la Provence. Ricos y refrescantes. Una novedad bastante solicitada, y debo decir, deliciosa son los vinos con aditivos frutales (jugos, jarabes o aromatizantes), un favorito es el con pomelo. Splash!
España: Entre Tinto de verano y Sangría
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| Crédito foto: recetastelva.com |
Otro portento de la elaboración de vinos es España –el país del mundo con más hectáreas de vides plantadas – y aunque los buenos vinos tintos no faltan en la mesa durante estos meses de verano ibérico, lo que se usa para matar la sed es la tradicional sangría o el tinto de verano. La sangría es una bebida que mezcla un vino tinto, trozos de fruta (normalmente manzana y naranja), mucho hielo y en algunos casos jarabes de fruta. El nivel de la Sangría es-como todo- directamente proporcional a la calidad de los productos que se utilicen en su elaboración, pero esto no siempre tiene que ver con su precio. En algunos locales muy populares y a muy buen precio y en jarra, están algunas de las más ricas sangrías que he probado. Por otro lado está el Tinto de Verano, que es bastante parecido a nuestro familiar “jote”, sólo que en este caso se utiliza una bebida blanca –en la mayoría de los lugares se usa una llamada “Casera” que no es particularmente dulce, algo parecido a la Canada Dry- mucho hielo y rodajas de limón. Ambas bebidas guardan un particular lugar en mi corazón ya que fueron un oasis en medio de largas caminatas por Madrid o Valencia.