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| Crédito foto: http://handsomedevilcellars.com |
Me encantan las mezclas. En la
comida, en la música, en el arte, en la vida. Una de las cosas positivas que
tiene la globalización es poder acceder a influencias diversas y ver como esas
enriquecen nuestra perspectiva de las cosas y nuestra experiencia. En los vinos
las mezclas además de entretenidas son muy útiles.
En la enología, la mezcla de cepa
ha sido contantemente utilizada para suavizar astringencias, aportar aromas,
color, acidez o cuerpo, en definitiva, para fortalecer aquellas áreas en que la
cepa principal es más débil. Un buen enólogo puede reconocer en su materia
prima la potencialidad de ese material y fusionar sus distintas cepas para
lograr vinos extraordinarios. Acá hay mucho de riesgo y de juego, como un
pintor frente a una paleta. Un dato que nos permite reconocer el éxito de este
ejercicio es que la mayoría de los vinos Iconos y Premium de las viñas chilenas
son efectivamente mezclas.
Para el consumidor los ensamblajes
también tienen múltiples beneficios: frente a una mesa en que cada comensal
comerá una cosa distinta la elección del vino puede hacerse mucho más fácil
accediendo a algún ensamblaje –o blend- que tenga cepas que combinen bien con
esos distintos platos. También son excelente opción para llevar a casa de los
amigos cuando uno no tiene muy claro cuál será el menú o, y esta es una clásica
personal, cuando no tenemos ganas de decidirnos por una sola cepa.
Acá algunos vinos blend que se
destacan por su versatilidad, calidad y buen precio...






